Las Banderas Coloniales

Las Banderas Coloniales

Por Santos Hernández

4 de noviembre de 2012

Observando la cantidad de banderas de los diferentes partidos coloniales de Puerto Rico, ondeando vigorosamente por el esfuerzo de sus fanáticos me hace pensar muchas cosas. Tanta energía y frenesí invertidos en ondear una bandera que su función primaria es fortalecer el coloniaje. Todo esto va acompañado de las ruidosas sirenas y bocinas hasta de camiones para resaltar el fanatismo. Y no se olvide de las aceleraciones excesivas de los diferentes vehículos de motor.

Es increíble ver perderse un pueblo afectado por el coloniaje de tantos siglos en un proceso que los afirma como esclavos de un pueblo extranjero. El poder extranjero invasor, le va permitiendo al pueblo colonizado participación del sufragio a medidas que un movimiento libertador va creciendo en la base del pueblo. Para el invasor extranjero detener la efervescencia libertadora que cada vez tiene más adeptos en un pueblo sometido a la esclavitud, establece por ley la participación a elecciones. De esta manera el fraccionamiento en partidos de todo el movimiento libertador anula esa lucha por la libertad ansiada, y se fortalece el coloniaje.

Es así que se va doctrinando el pueblo a participar en elecciones coloniales para fortalecer el régimen del invasor extranjero. Eso fue lo que llevó al día de hoy a que el fanático colonizado levante la bandera del partido colonial que lo representa. Su orgullo personal es pertenecer y defender un partido colonial, que mediante una conducta aprendida, inconcientemente defiende y promueve el coloniaje. Las elecciones coloniales son la espina dorsal que fortalece la esclavitud del pueblo de Puerto Rico, parafraseando a Juan Antonio Corretjer Montes . Estas son el principal instrumento que aplicado junto a las mentiras, el invasor militar extranjero utiliza además de la represión.

Desde pequeños se les hace creer al pueblo que la democracia es sinónimo del sufragio. Por esa doctrina es que el puertorriqueño acude en masa con banderas de sus partidos a defender según el, “su derecho democrático de ejercer el sufragio”. El colonizado elector, por ley extranjera del invasor, acude a emitir un sufragio en carácter de extranjero en su propia tierra. Para poder sufragar (Votar) en Puerto Rico se tiene que ser extranjero, ciudadano de el país invasor. A ningún puertorriqueño se le permite emitir voto alguno en las elecciones coloniales. Tiene que negarse a sí mismo y aceptar su condición colonial para poder emitir el sufragio.

Esto quiere decir que irónicamente aquellos que defienden nuestra identidad nacional y aman la libertad al emitir el sufragio aceptan todo lo contrario de sus propios ideales. La doctrina colonial les enseña y promueve esa pasión desenfrenada por los partidos coloniales. Izan las banderas del coloniaje y con excitación las mueven haciendo que el invasor extranjero se sienta tranquilo allá a lo lejos, disfrutando de su libertad y soberanía.

Con el sistema electorero, el país interventor extranjero, que a fuerza de cañones y sangre nos invadió militarmente, deja en manos de lacayos insulares la aplicación de sus órdenes represivas sobre los puertorriqueños. De esta manera ante el pueblo, el invasor extranjero presenta una imagen paternal de aquel que viene a rescatarnos cada vez que el lacayo no puede controlar al colonizado. También le hace creer al colonizado que es libre y que tiene plena facultad para gobernarse mediante un Reglamento Nacional de Orden Público que le llama Constitución. Esta mal llamada constitución que primero tuvo que ser aprobada por el amo esclavista, establece bien claro, que la soberanía la posee el invasor extranjero. Es así que el colonizado confunde lo que es un permiso para mantener la dominación y el orden colonial actuar con democracia.

Esa lujuria colonial electorera es la que lleva hoy a que el colonizado levante las banderas del coloniaje con furia hacia sus propios hermanos. Si solo supiera que con esa acción solo lo que consigue es que el invasor extranjero continúe siendo el dueño de su destino, no importa el color colonial que le administre la colonia al extranjero interventor.

Hay una sola bandera que dignifica, la bandera de la Libertad. Con la Libertad se obtiene todo, es la máxima presea de la humanidad. Cada ser humano, cada país, debe luchar por su libertad y luego de lograda dar hasta la vida por preservarla. Las mujeres y hombres del planeta solo obtienen la igualdad cuando son libres. Si aquellos que ondean vigorosamente las banderas del coloniaje le dedicaran esa misma intensidad a levantar la bandera de la Libertad, se acabaría con la esclavitud que mantiene condenado a la miseria a nuestro pueblo.

Ondea bandera por la dignidad, ondea bandera por la humanidad, ondea bandera por la Libertad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s