Claridad / Federales: Cómplices del narcotráfico

Claridad / Federales: Cómplices del narcotráfico.

Federales: Cómplices del narcotráfico

Para implementar medidas que vayan a la raíz, controlando las fronteras y estableciendo planes de medicación, legalización o descriminalización de las drogas hay que tener el poder político que nos niegan los federales.
Publicado: martes, 23 de octubre de 2012

Por Ángel G. Quiles Vega*/Especial en CLARIDAD

Puerto Rico sufre uno de sus peores períodos en la historia en lo que respecta a la cantidad de masacres, asesinatos, atentados de carro a carro, apropiaciones ilegales, robos y otra serie de delitos vinculados al trasiego de drogas. Unido a esto, el porcentaje de esclarecimientos es tan bajo que contrasta marcadamente con el índice de estos hechos. Tal es la situación, que paulatinamente hemos ido aceptando esta realidad como parte de nuestro diario vivir afectando adversamente nuestra capacidad de indignación. A la par, se ha ido aceptando socialmente como necesario el protagonismo de las agencias como el FBI, ATF, ICE, DEA, fiscalía y tribunales, entre otras, para solucionar finalmente el problema. Y mediáticamente se crea la imagen, supuestamente infalible, de todo este aparato de dominación de más de 114 años.

Frente a este grave problema el gobierno de Luis Fortuño ha ensayado múltiples estrategias, que al igual que gobiernos del pasado, han fracasado. La federalización de la llamada guerra contra las drogas es el último intento, que se ha quedado sólo en eso. Pero, ¿por qué? Veamos.

El negocio de las drogas, representa el retrato mismo del capitalismo llevado al extremo; su crudeza y avaricia. La producción de mercancías, en este caso, la multiplicidad de alucinógenos, anfetaminas, etcétera, requieren de un mercado ávido de consumo recurrente. En este sentido, la adicción complementa el éxito del negocio ya que garantiza el consumo de lo que se produce. La calidad y manejo salubre para los fabricantes son secundarios. Por eso no es de extrañar el deterioro físico de adictos y efectos sobre la salud y conducta de consumidores. No cabe duda de que Estados Unidos representa el mayor cliente en este sentido. Por lo tanto, es de esperar que los fabricantes busquen todas las formas para llevar sus mercancías a sus consumidores, comprando, sobornando o “llevándose por el medio” sus obstáculos.

En el caso de Puerto Rico, el trasiego de drogas no se limita al consumo local, sino que se manifiesta también como puente hacia el mercado norteamericano principalmente. Sea cual sea el nicho que sus promotores escojan, su alta rentabilidad produce disputas sangrientas entre organizaciones que se reflejan en las estadísticas policíacas.

Esto nos lleva a lo evidente; un planteamiento que cada vez cobra mayor fuerza y reconocimiento hasta en los mismos funcionarios coloniales. Si Puerto Rico no produce la cantidad de drogas que circulan en el país, ¿de dónde viene, cómo entra y por qué no se detiene? Las interrogantes apuntan a quienes controlan nuestras fronteras, correo postal y mercado; el gobierno norteamericano. De modo que pone en entredicho su llamada infalibilidad, tan ensalzada por colonialistas o nos lleva a lo segundo; una permisibilidad que se traduce en colaboración que se da a nivel individual, pero también institucional y estructural.

La cantidad de arrestos a policías, empleados postales, de puertos, aduaneros, senadores y otros, pone de manifiesto el alcance de esta red de innumerables conexiones. Si con estos arrestos el tráfico no se detiene, imaginemos los que siguen operando.

También resulta curioso que los operativos se circunscriban mayormente a caseríos, barriadas y puntos que representan el nivel más bajo de la distribución. Contrasta con ello el buen trato a instituciones bancarias como el Banco Popular, señalado y procesado por lavado de dinero y a empresarios como Juan R. Zalduondo. El financiamiento de casas, yates y artículos de lujo representan esenciales negocios para la banca; el dinero que los origina no importa. El efectivo circulante del narcotráfico va a parar mayormente a negocios y megatiendas norteamericanas, quienes tienen el control de la economía puertorriqueña. Eso representa un monumental lavado de dinero que justifica para los capitalistas y por tanto para el gobierno yanqui, nuestra relación colonial. Más de $35,000 millones en ganancias para las corporaciones extranjeras se llevaron de Puerto Rico el pasado año. Si restamos los cerca de $9,000 millones que llegan en derechos adquiridos como Seguro Social, pensiones de veteranos y otros fondos federales, debemos cuestionar el origen del resultado neto de $26,000 millones ganados de una economía en que la agricultura y la industria están en sus niveles más bajos de producción.

Si añadimos que las incautaciones de embarcaciones y aeronaves no comparan con la intensidad de este negocio, vemos un evidente disloque. Las agencias federales tienen mucho que explicar en el banquillo de los acusados.

Por otro lado, un presupuesto que supera los $20,000 millones que mantiene una burocracia que aunque haya fracasado, no puede eliminarse; dejaría a miles sin empleo. Este círculo vicioso no se puede romper en la colonia capitalista de Puerto Rico.

A nivel estructural, hemos señalado que el sistema capitalista promueve este tipo de escenario. Un gobierno como el nuestro, que se ha autoproclamado como un defensor de las leyes del mercado y la reducción del gobierno no debería extrañarse de que los narcotraficantes le tomen la palabra.

La conclusión no puede ser otra. Para tomar medidas efectivas contra los efectos del narcotráfico es imperativo el control de todo lo que entra y sale. Sólo los trabajadores y trabajadoras tenemos esa capacidad mediante un gobierno que responda a nuestros intereses de clase. Para implementar medidas que vayan a la raíz, controlando las fronteras y estableciendo planes de medicación, legalización o descriminalización de las drogas hay que tener el poder político que nos niegan los federales. Eso se llama independencia y socialismo.

El domingo 28 de octubre a la 1:00 de la tarde, el Movimiento Socialista de Trabajadores llevará a cabo un piquete frente al Edificio Federal en la Avenida Chardón en Hato Rey para denunciar la complicidad del gobierno federal con el narcotráfico. Hay que quitarle la máscara de hipocresía al imperialismo norteamericano con relación a este asunto.


* El autor es dirigente del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST).

Tomado de el Semanario de la Nación Puertorriqueña: Claridad en

http://www.claridadpuertorico.com/content.html?news=9AB13F20D6D34B735E1BEC6FD390D90A

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