Jot Down Cultural Magazine | Javier Gallego: “El periodismo no tiene que ser el cuarto poder, sino el contrapoder”

Jot Down Cultural Magazine | Javier Gallego: “El periodismo no tiene que ser el cuarto poder, sino el contrapoder”.

Javier Gallego: “El periodismo no tiene que ser el cuarto poder, sino el contrapoder”

Posted by Yolanda Gándara

Conocido por el nombre de guerra “Crudo”, Javier Gallego se define a sí mismo como un hombre de radio aunque también ha trabajado en televisión y prensa escrita. Después de tres años al frente del programa Carne Cruda en Radio 3, recientemente cancelado, inicia el curso con libro nuevo, Lo llevamos crudo, en el que se recogen, editados y revisados, los editoriales del programa en el periodo que va desde que España gana el Mundial de Fútbol en 2010 hasta que obtiene su segunda Eurocopa en 2012, un repaso incisivo de los años en que nuestra economía ha sufrido una evolución inversamente proporcional a los éxitos de la selección. También prepara nuevo proyecto de radio y colabora en eldiario.es. Visitamos con Javier la sede del flamante diario digital, en la que fuimos cordialmente recibidos por su equipo, para después trasladar la entrevista al calor de una terraza madrileña en la que grabamos esta conversación con la voz que durante tres años lo repartió crudo en la radio pública.

Colaboras en eldiario.es, un recién nacido en el mundo de la información. Hace poco entrevistamos a tres de los componentes de Mongolia y hablamos de nuevos modelos de negocio en medios de comunicación, independientes y con pequeños equipos detrás. ¿Cómo ves el proyecto de eldiario.es en este panorama? ¿Qué ofrece distinto a los demás?

Creo que es algo nuevo y necesario dentro del panorama actual; estamos acostumbrados a las vacas sagradas del periodismo y hay una de información en la calle que se está moviendo a través de las redes sociales que no está siendo recogida por esos medios más tradicionales, o al menos no están llegando a captar el pulso de la calle como puede hacerlo un diario como eldiario.es. Hay gente muy joven, que hace un periodismo muy cercano a las redes sociales y a la calle y que están sacando otros temas. Es un periódico que nace con inversión de los propios periodistas, que son dueños de su propio trabajo y esto les da más independencia. A ver cuánto podemos aguantar así, va a ser a través de suscripción de socios; va a haber que buscar publicidad, evidentemente, pero no va a estar tan ligado a la publicidad y a las empresas privadas como lo están los grandes complejos informativos, que tienen muchos intereses detrás, y eso le va a dar mayor independencia. Se da el caso de que hay —a lo mejor es un poco exagerado llamarlo así— un “nuevo periodismo” de gente entre treinta y cuarenta años que necesitaba un medio en el que salir y el momento social acompaña absolutamente. Una generación de periodistas que estaba ya en los medios y que ha decidido montárselo por su cuenta porque veían que hay un discurso que tiene que tener su espacio en primera plana y no se lo van a dar en los que ya existen, y por eso surge Mongolia, Jot Down Magazine o eldiario.es. Y por ahora están funcionando; eldiario.es acaba de nacer, pero de inicio había una expectación brutal y el arranque ha sido muy bueno.

Ignacio Escolar, a pesar de no confiar en el futuro del papel, anunció una publicación trimestral monográfica, para guardar. ¿El papel es algo que da peso a un medio?

Por una parte quizá da ese prestigio de estar compitiendo en los quioscos —aunque yo no lo veo del todo necesario, creo que se puede subsistir perfectamente en Internet y eso no te quita caché— y por otra parte está el fetichismo del papel, de guardar la información; como vosotros, que hacéis publicaciones trimestrales, algo para coleccionar. Nacho creo que tiene la idea de algo más “arrevistado”, más para guardar, no tan pegado a la actualidad del día a día. Creo que hay un momento de surgimiento de nuevos medios, quizá no se mantengan todos porque no haya mercado, pero sí que se van a aunar fuerzas y al final quedará una huella, de forma que a lo mejor dentro de diez años hablaremos de los proyectos que surgieron justo ahora.

Cuando entrevistamos a Àngels Barceló y le preguntamos si prefería la radio o la televisión nos dijo: “en la radio te desnudas y no puedes engañar, el oyente se da cuenta en seguida, pero no tiene la imagen y que no podía decantarse por uno de ellos. Tú que has trabajado en los dos medios, ¿con cuál te quedas?

Claramente con la radio. Soy un hombre de radio y mi experiencia en la televisión, que no es muy larga, quizá no haya sido suficiente para hacerme quererla tanto como a la radio. La radio es un medio muy cercano, muy sencillo y muy artesano que se puede hacer con una facilidad asombrosa y en la que estás muy en contacto con lo que haces y con tu propio discurso. En televisión me daba la sensación de que entre lo que yo pensaba a lo que luego se plasmaba había tantos intermediarios que la idea se perdía, se modificaba demasiado o se diluía. En la radio la cercanía que siente el oyente también la siente el que hace radio, en definitiva no es más que lo que estamos haciendo ahora: una conversación con un micrófono por medio. De todas formas, creo que en la radio sí que te puedes esconder, es cierto que si llevas mucho tiempo la gente te acaba pillando cómo eres y quién eres, pero tampoco creo que sea imposible esconderse y crear un personaje. Es verdad que las inflexiones son muy potentes, el sonido cuando no ves los gestos te dice mucho, con la cara creo que se puede esconder más. Volviendo a la pregunta, yo me quedo con la radio porque es como estar en casa y puedes estar en calzoncillos y al final resulta más natural, tanto el que está en la radio como el que va a la radio a ser entrevistado, se consigue un grado de compenetración y de verdad que creo que es mucho más difícil de conseguir en televisión. La tele tiene más maquillaje de por medio. Aunque la imagen puede ser muy poderosa, también puede ser muy tramposa.

En uno de tus editoriales, Venceréis pero no convenceréis, atacabas frontalmente el decreto ley de RTVE por el cual el gobierno puede elegir presidente sin pactar con la oposición, y definías el modelo de gestión de la corporación durante la etapa de gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero como “mejorable”. ¿Para ti cuál sería el modelo idóneo?

Qué difícil pregunta. Creo que un paso inicial, y así lo decía en la carta, es separarlo lo más posible del poder político; es decir, que haya una representación del Parlamento, de la sociedad española, en el Consejo de Administración del medio, pero que haya una separación bastante clara entre los periodistas y las informaciones que dan y quienes dirigen el medio. Creo que desgraciadamente la radio y televisión públicas han sido muy maltratadas por el poder político, muy manipuladas, y la gente está llegando a la conclusión de que es un gasto excesivo para hacer propaganda, cuando en realidad el medio público es un arma esencial que tenemos que tener los ciudadanos para controlar el poder, que no puede ser nunca uno de los grandes emporios de la comunicación, que además están cada vez más concentrados y responden a unos pocos intereses empresariales; entonces, habría que defender con uñas y dientes la independencia del medio fijándose en modelos como el británico, donde hay incluso un sistema de control, que no es político, de la información que se está dando en la BBC. Por otra parte, no creo que deba ser fundamental la búsqueda de las audiencias, sino el buscar un reflejo de lo que ocurre en la sociedad. Tendría que haber programas de todo tipo de tendencias, tanto ideológicas como culturales y sociales, lo que hay es un discurso mayoritario que es el mismo que hay en el resto de emisoras y medios, y muy minoritariamente discursos más alternativos. Más que la audiencia masiva habría que buscar esos otros discursos que ofrecen realidades más interesantes. Se debería apoyar la industria cultural literaria, cinematográfica, los movimientos sociales, etc. Que no se pueda acusar de manipulación a TVE como ha ocurrido muchas veces y como está volviendo a ocurrir. Es muy triste, porque parece incluso una estrategia gubernamental en este momento de crisis para acabar finiquitando el medio. La gente ahora está mucho más informada y en seguida se da cuenta de que le están manipulando el discurso, la audiencia empieza a caer en picado y dicen: bueno esto no es rentable; lo ventilan y fuera. Eso es lo que ha pasado con las autonómicas, mucha gente se siente defraudada porque han sido el corral del gobierno de turno y cuestan mucho dinero. El problema es que nos van a dejar indigentes a los periodistas, en manos de las grandes empresas. Es una pena, porque debería ser el espacio de libertad por definición. De hecho, en Radio 3 en la época que yo he estado, y esto lo he hablado con compañeros de Radio 1 también, nunca había trabajado con tanta libertad, nadie me ha dicho lo que tenía que hacer, nadie me ha dado un toque por lo que he dicho… y eso es lo que debería ser la radio pública, compensando las distintas formas de ver la realidad, evidentemente, con programas que traten de cubrir todo el arco.

Toni Garrido, al que entrevistamos estando aún al frente de Asuntos propios, nos dijo: “Llevo cinco años, es una etapa fantástica, en aprendizaje es un máster extraordinario… si el mes que viene no siguiéramos trabajando me parece más que razonable. Cuando llegué había alguien ahí que dejó de hacer su programa para que yo hiciera el mío”. ¿Tenemos que aceptar como naturales estas alternancias?, ¿qué régimen laboral tendría que haber en los medios públicos para evitar “purgas”? Porque si ahora ponen a alguien amable con el gobierno probablemente también dirá que goza de una libertad absoluta.

En mi caso no creo que fuera amable con el gobierno de turno, el PSOE recibía los golpes cuando estaba gobernando igual que los ha recibido después el PP. Y ahí está en el libro, donde se puede comprobar.

Sin entrar a juzgar tu caso en particular.

Una de las normas positivas de la normativa anterior es que no coincidían los cambios del Consejo de administración con las elecciones, el Consejo cambiaba cada cinco años y las elecciones son cada cuatro y además se buscaba un Consejo de Administración en consenso, para que al final estuviera todo el Parlamento representado. Eso para mí es fundamental mantenerlo. Lo triste es que esto va a volver a generar esa guerra bipartidista de “ahora me toca a mí” porque ha vuelto a abrir viejas heridas. Sobre cómo arreglarlo… es muy complicado. En primer lugar, como decía, separando el poder político de las decisiones periodísticas y luego buscando lo que se ha buscado siempre en un trabajo: la meritocracia. Y tomar decisiones compensadas, incluso si hay posiciones extremas, si tienen su reverso, es aceptable. Buscando a los profesionales que destacan, que tienen cercanía con los ciudadanos y que no que no estén claramente afiliados a una línea partidista; sí ideológica, todos tenemos una ideología, pero no partidista.

¿Sería conveniente que se despolitizaran por completo y no depender de esta “alternancia democrática”?

Es que es imposible despolitizar la realidad. Radio 3 se podría dedicar a poner solo música, pero de repente sería ajena con el público. Radio 3 y todo Radio Nacional se tiene que implicar en todos los ámbitos de la cultura, la sociedad, la política y la economía. Y todo eso tiene que estar reflejado, ni soy partidario de una Radio 3 solo musical ni de una Radio Nacional donde los discursos sean los de partido; habrá que buscar periodistas que no tengan una clara afiliación. Yo sé que yo hacía un programa bastante extremado en algunas opiniones, pero no partidista, ideológicamente más cerca de posturas de izquierda porque yo defiendo la justicia social, el reparto de la riqueza y cosas que me parecen de sentido común como el respeto al ser humano y la igualdad de las personas frente a un modelo liberal que no lima, sino que amplía las diferencias. También hay periodistas de derechas, que haya de todo, pero yo no soy ni del PSOE ni de IU ni de ningún sindicato. Hay una cosa que debería acabar y es que los periodistas no pueden irse a cenar con los políticos, no pueden ser amigos, tiene que haber una confrontación, tú estás ahí para informar con ojo crítico, porque el poder siempre te la lía, no puedes estar de amistades, ahí se rompe el juego, ahí dejas de ser el cuarto poder para ser el primer poder y, esto ya lo he dicho otras veces, el periodismo no tiene que ser el cuarto poder, tiene que ser contrapoder.

Esa idea que mencionas de oponer ideologías, aunque sean extremas, sería muy sana porque muchos lectores, oyentes en tu caso, no reciben bien opiniones contrarias a sus convicciones y buscan lo que quieren oír.

Eso es verdad y ahí caemos todos, yo soy el primero que reconoce ese error. Y es muy importante que nos confrontemos con la idea contraria, es muy cómodo recibir lo que tú ya sabes y reafirmarte en lo que crees. Es un trabajo que tenemos que hacer los periodistas y que muchas veces no hacemos, cuando recibimos la idea contraria es para atacarla y deberíamos tomar la distancia y decir “yo no pienso como este señor, pero quiero que tenga aquí un micrófono” porque es otra de las formas de ver la realidad. Yo tuve algunas experiencias en Carne Cruda y es verdad que hubo reacciones virulentas por parte de algunos oyentes, sin embargo, en el equipo lo hablamos y nos pareció necesario. Deberíamos hablar mucho más con el otro lado para romper con estas dos Españas de las que siempre se habla. Creo que tanto periodistas como lectores y oyentes deberíamos empezar a dudar más de nosotros mismos, me aplico el cuento. Nos cuesta oír lo que no queremos oír. Y a veces hay que hay que ser crueles, porque eso es lo que al final hace que se muevan las cosas y que se produzca el diálogo, cuando se rompe la pared y de repente dos voces opuestas pueden llegar a entenderse. Lo que pasa es que la información está totalmente polarizada, tenemos unos medios lanzando flechas a otros y defendiendo corrales políticos. Que haya periódicos que directamente sirvan de brazos propagandísticos de partidos políticos me parece la muerte del periodismo.

Recientemente la asociación de periodistas de UGT ha reclamado que solo ejerzan la profesión de periodistas los licenciados universitarios en periodismo con el objetivo de “dignificar la profesión periodística, mitigar en parte el desempleo y luchar contra el intrusismo”. Sin embargo, algunos de los periodistas que hemos entrevistado no están de acuerdo. Por ejemplo, Soledad Gallego nos decía: “el periodismo, sinceramente, no es una carrera universitaria. No contiene conocimientos teóricos suficientes para justificar cinco años de estudios”. ¿Tú cómo te posicionas? ¿Crees que es necesario el título para ejercer?

No, no creo que haya que hacer la carrera de periodismo para ser periodista. Creo que el periodismo es un oficio, yo al menos, aunque aprendí cosas en la Universidad, como lo he aprendido es haciéndolo; en la radio, en la calle, escribiendo en la prensa y trabajando en televisión. A veces la formación que obtienes en otras carreras puede ser muy positiva para el trabajo periodístico, la labor del periodismo es contar la realidad de la manera más veraz posible y para eso tienes que tener una buena formación cultural, política, económica, estar informado, querer contarlo y tener curiosidad; no creo que sea indispensable tener una carrera. En la carrera se enseñan mecanismos, pero se puede aprender a hacer periodismo y ahora mismo en la calle hay mucha gente haciendo periodismo, a través de las redes sociales y de medios no convencionales está contando cosas muchas veces más rápido que los medios y los están intentando contar bien, están hablando de realidades que a los medios mayoritarios se les pasan, dando voz a los que normalmente no la tiene y, en la medida de sus posibilidades, están intentando valorar los distintos puntos de la realidad que es lo que tiene que hacer un periodista.

Falta canalizar todo eso.

Porque ahora mismo hay una eclosión de medios digitales donde todo el mundo quiere contar y a veces se mezcla información con opinión, pero también creo que está formando a gente en el arte de contar la actualidad. Lo que tienes que tener es una mente esponjosa y mucha pasión por el oficio. Cualquiera que tenga acceso a la información no vale para contarla, hay que saber cómo hacerlo y hay que prepararse para ello, trabajar, estudiar, escribir y escribir, hasta que al final haces un buen artículo. Un médico puede ser un excelente periodista, pero no por ser médico tiene que ser la persona más adecuada para hablar de medicina y puede haber un periodista especializado que haga grandes informaciones de medicina sin haberla estudiado. Es un oficio que tiene sus características y que requiere de una práctica.

Un célebre comunicador de radio, al ser preguntado por las cualidades de un buen periodista, nos dijo: “La fundamental es la honradez. Es decir, tratar de contar las cosas como son, o como las ves. Luego acertarás, te equivocarás, pensarás que un gobierno lo hace mejor o peor; viéndolo en perspectiva pensarás que fuiste demasiado duro con un político y en cambio a otra arpía le perdonaste todo porque no sabías lo mala que era… estas cosas suceden”. ¿Ratificas sus palabras?

Sí, creo que es bastante acertado. Es verdad que, con el tiempo, todos tenemos que hacer examen conciencia de lo que hemos dicho y hemos hecho porque cometemos muchos errores. Es muy complicado mantener la honestidad en el sistema mediático en el que nos movemos, porque estás presionado por muchas fuerzas económicas y políticas y es muy difícil mantener la coherencia sin que te estén dando bandazos o sin que directamente te censuren.

Acabas de ratificar a Federico Jiménez Losantos.

Pues muy bien, lo que pasa es que él no lleva a cabo sus palabras, está claramente extremado. Lo que me acabas de leer es muy coherente, lo podía haber dicho Losantos como podría decirlo Teresa de Calcuta. Estoy de acuerdo en esa frase con Jiménez Losantos, en lo que no estoy de acuerdo para nada es en su forma de hacer periodismo, que es claramente sermoneadora, virulenta, parcial e interesada.

Sabes que ha sido condenado recientemente a pagar una multa de 100.000 euros por intromisión en el honor de José Antonio Zarzalejos.

Porque ha ido muchas veces demasiado lejos, creo que es uno de los periodistas que más demandas ha tenido en los últimos años en este país, porque ha ido mucho más allá de lo que es el periodismo. A mí a veces me hacía gracia Jiménez Losantos como chiste pero incluso su ingenio acabó por resultarme amargo y crispante. Hace algo que me parece muy feo y muy zafio que, aunque sea gracioso, es muy dañino: insultar, faltar al respeto y regodearse en su propia verborrea ingeniosa para encender los ánimos, provocar fricciones y generar enfrentamiento. Y eso no es periodismo, es el sermón de la mañana. Eso es una fe para quien quiera comulgar con ella.

También se te podría acusar a ti de sermonear.

Sí, sí, yo suelto mis sermones, pero, primero: nunca he caído en el insulto ni en la falta de respeto ni al honor, no creo que haya ninguna razón para demandarme, y siempre intento hablar desde la ironía y con datos contrastados de una y otra parte. Yo he hablado de los errores de unos y de otros. Creo que vivimos una época en que se necesita un pensamiento crítico, quizás en otro momento no estaría tan implicado con la opinión como lo estoy en este momento, pero ya estamos hartos de que nos tomen el pelo y creo que el periodista lo tiene que decir. Siempre que me han acusado de sermonear he dicho que yo he tratado de hacer un periodismo ciudadano, soy periodista por un lado y ciudadano por otro; mis opiniones no tienes por qué compartirlas pero yo quiero dártela como ciudadano y a la vez aporto los datos que tengo como periodista, junto esas dos facetas porque siento que ahora hay que estar más cerca de la calle que nunca, porque la calle se siente más alejada del poder que nunca.

Otro comunicador emblemático nos dijo…

(Ríe) Me la vas a volver a meter doblada ¿Es Hermann Tertsch?

No, ahora sí te voy a decir quién fue, José María García: “En este momento el periodismo ha retrocedido tremendamente. Cada día hay menos investigación —salvo la excepción que confirma la regla—, cada día hay menos denuncia. ¿Por qué? Porque el periodismo de investigación no sólo es el más peligroso, sino también el más costoso”.

Sí, lo ratifico. Desgraciadamente el periodismo en España está depauperado y se va a lo rápido, fácil y barato. Hay mucha gente trabajando por sueldos miserable, haciendo lo que puede y cumpliendo con la premisa de la inmediatez que rompe con una de las reglas del periodismo que es mantener un tema, seguirlo, chequearlo e investigarlo hasta sus últimas consecuencias y eso lleva tiempo y dinero. Precisamente una de las propuestas que hace eldiario.es es dedicar una parte de sus fondos y de sus recursos a ese tipo de periodismo. Porque a lo mejor ya no es tan necesario estar dando la última hora —hay muchos medios dándola— como el profundizar en un tema y llegar hasta sus últimas consecuencias, y creo que es una de las apuestas que tiene Ignacio Escolar. En la radio se ha perdido mucho el documentalismo, lo más extenso que hay en radio es la crónica, ni siquiera en la radio pública, otro tema a reivindicar: en las radios europeas hay departamentos exclusivos dedicados a hacer documentales e investigación.

Tus dos últimas entradas en el blog de Zona Crítica están dedicadas a Esperanza Aguirre. ¿Cómo ves el futuro de nuestra Comunidad después de nueve años de gobierno ganado en las urnas? ¿Hay esperanza?

Pues ahora que se ha ido Esperanza Aguirre quizá la habría, pero la persona que ha nombrado para sucederla es más de lo mismo, alguien que sigue fielmente sus políticas liberales y que no está interesada en lo público salvo cuando lo público sirve a sus intereses privados, de hecho el Sr. Ignacio González es sospechoso de haber favorecido a familiares y amigos para obtener contratos públicos, y eso está publicado en prensa. No me parece un buen relevo ni muy esperanzador que sea él el elegido. Lo que necesitamos en comunidades como Valencia, Madrid y Andalucía es una ciudadanía más informada de lo que están haciendo. Lo que ha hecho Esperanza Aguirre ha sido favorecer la sanidad privada, a las escuelas concertadas, recortar dinero para la sanidad y la educación públicas. Los datos están ahí, quieren acabar con lo público, eso está ahí y no es opinión, son datos objetivos. Si hay gente que no lo ve o que realmente esté de acuerdo con un sistema que acabe con el estado de bienestar, pues muy bien, pero habrá familias que no se lo puedan permitir. Esto si tienes una posición desahogada es muy fácil decirlo pero para el común de los mortales no es así y hay que defender estas políticas que se están cargando. En esas comunidades, unas gobernadas por socialistas y otras por populares, se ha votado una y otra vez a partidos que las están llevando a la ruina económica, al paro flagrante y a la destrucción de lo público. En el caso de Andalucía a un paro alarmante, y les siguen votando. Hay que seguir erre que erre dando información para que la gente vea que hay otras opciones más allá del bipartidismo. Estaría muy bien atomizar el Parlamento para que esos dos partidos que se han acostumbrado al poder, a hacer sus negocios y a llevárselo crudo, tengan una oposición que represente más el arco de la sociedad española. Y esos votantes del PSOE y del PP que les votan a ciegas por favor que se informen, no están gobernando bien. Ha sido catastrófica la gestión de Zapatero y está siendo catastrófica la gestión de Rajoy. Es alarmante e indignante. A la pregunta de Rubalcaba “¿cuál es su plan de gobierno?” en una de las últimas sesiones parlamentarias la respuesta que da es “mi plan de gobierno es afrontar la herencia recibida de ustedes”. No, mire, cuénteme algo porque los otros ya me engañaron con el discurso aquel de los brotes verdes, usted no me engañe con la herencia recibida.

Como firme defensor del movimiento 15M, ¿qué te parece su evolución? ¿Qué papel crees que debería desempeñar en el panorama político?

Más que firme defensor del 15M me considero defensor de una ciudadanía que se indigna y decide pasar a la acción, se llame eso 15M o se distribuya en distintos movimientos sociales. Es muy complicado que un movimiento tan diverso y en el que además se pretende mantener una horizontalidad cristalice en algo concreto, pero lo que ha hecho el 15M ya es muy importante: ha removido los cimientos de la sociedad en la que estábamos viviendo. Ya se habla de temas, incluso en los medios más convencionales, de los que no se hablaría si en el 15M no se hubieran puesto sobre la mesa, se están poniendo en cuestión cosas que durante años no nos hemos puesto en cuestión, ha surgido un nuevo periodismo que no habría surgido si no hubiera unos ciudadanos que reclaman una nueva forma de contar las cosas; todo eso ya lo ha hecho, lo fundamental es que ha cambiado la agenda, los propios partidos políticos están empezando a querer hablar de las cosas que hablaba el 15M porque saben que eso es lo que se habla en la calle. Independientemente de los muchos errores que haya podido cometer el 15M, porque es muy difícil organizar un movimiento asambleario de esa magnitud, creo que no tiene que estar obsesionado con logros concretos —que también los hay en los barrios, en movimientos de trabajo cooperativo, etc.— lo importante es que hay una gran masa social que se está moviendo y hace que se remuevan los cimientos y que el sistema no viva tan cómodo en su poltrona. Además es contagioso, cuando tú ves que el de al lado se está moviendo piensas en hacer algo. La gente estaba esperando que se creara un partido político, pues no tiene por qué ser así; Julio Anguita ha creado un foro cívico de reunión y debate que también ha surgido de esa ola, lo importante es que la gente esté informada, concienciada y comprometida con su sociedad, porque le interesa, le importa y le afecta. Estamos pidiéndole al 15M que sea mejor y más eficazque partidos políticos que llevan cien años existiendo.

¿Qué crees que significan las manifestaciones en el entorno del Congreso y qué repercusión pueden tener?

Significan un acercamiento al epicentro del problema y un giro en las protestas hacia posiciones más mordientes que incomodan más a nuestros gobernantes. Es un paso interesante porque significa una confrontación más directa con el poder que nos está llevando por la calle de la amargura. Creo que habíamos llegado a un punto en el que las manifestaciones ya no estaban consiguiendo el efecto agitador que pretendían. El Gobierno estaba tranquilo dejando que la gente se manifestase en las plazas como si fueran manifestódromos. Era un ruido que tenían controlado, que no les inquietaba demasiado y que podían manejar. Por eso era necesario hacer algo más, llegar incluso a la desobediencia civil. Creo que nos están forzando a ello. Si ellos rompen el pacto social y no respetan las normas que nos hemos dado, pues es lícito que los ciudadanos desobezcan para luchar por el cumplimiento del Estado de Derecho. No solo es legítimo, también se ha convertido en la única vía para llamar su atención. Y se ha conseguido no solo llamar su atención si no ponerles en alerta. Con la acción “Rodea el Congreso” se ha estrechado el cerco sobre ellos y se han puesto nerviosos, han sentido miedo. Prueba de ello es que han criminalizado esta manifestación comparándola incluso con el Golpe de Estado 23F, lo que es una barbaridad porque aquí los que usan la fuerza bruta y los que dan golpes, los golpistas, son nuestros gobernantes que se han comportado en los últimos días y semanas como un estado policial. Han detenido preventivamente a personas por llevar pancartas del 25S o por preparar la manifestación. Han registrado autobuses que llegaban a Madrid para participar en la protesta. Son actitudes que nos devuelven a las épocas más oscuras de nuestra historia reciente y son una muestra evidente de que se sienten acorralados. Realmente les hemos rodeado. Por mucho que nos manden a sus fuerzas de choque y se protejan tras hileras de alambradas, cada vez estamos más cerca, más encima de ello. Sienten el aliento de los manifestantes en el cogote. Aunque el presidente se pasee por Nueva York fumando puros como si no fuera con él la cosa, en realidad no le llega el aire a los pulmones. Por eso ordenaron un despliegue policial desorbitado. Por eso ordenaron que la policía actuase de forma intimidatoria. En ninguna manifestación, y he estado en muchas, había visto tanta policía ni con esa actitud provocadora. Estaban pertrechados para cargar desde primera hora de la manifestación, cuando la concentración era absolutamente tranquila y no había razón para ello. Por lo que yo vi y por lo que he visto después en los vídeos, mi sensación es que los antidisturbios tenían órdenes muy claras de arrasar con todo. ¡Los antidisturbios fueron los principales causantes de los disturbios!, las imágenes no mienten. Está claro que tenían órdenes de arriba de dar un escarmiento. Otro error más. Lejos de escarmentar, lo que se ha conseguido es que la gente salga con fuerzas renovadas y más convencimiento a la calle. La calle ha dado el paso más importante de los últimos meses, creo. Nos hemos acercado mucho más al problema. Aunque nos pongan un cordón policial y unas vallas para alejarnos, nos estamos acercando. Y si seguimos haciéndolo, no les va a quedar más remedio que sentarse a negociar o retroceder en sus decisiones, como ha hecho el Gobierno portugués. El Gobierno español se está quedando solo. La imagen más potente de su aislamiento es ese Congreso de los Diputados convertido en una isla por el cordón policial. Son ellos los que están contra el cordón, contra las cuerdas. Ahora que han pegado a los manifestantes más que nunca, sin embargo, son ellos los que están más sonados. Es posible que estemos en la parte del combate más favorable para los ciudadanos, aunque no lo parezca. Creo que ahora hemos igualado fuerzas, hemos recuperado fuerzas y hemos mejorado nuestra posición en la pelea por nuestros derechos y nuestra democracia y eso ha sido gracias a la acción de rodear el Congreso. Ahora solo hace falta rematar la estrategia.

¿Qué opinión te merecen los actos realizados por el SAT?

A veces, si no es cometiendo actos que contravengan el sistema, no se escucha. Me parece un acto nimio robar unos carritos en un supermercado que de repente ha puesto el punto de mira en un problema de falta de recursos de muchas familias. Yo creo que Sánchez Gordillo, que lleva mucho tiempo en política, es un gran publicista, sabe cómo llamar la atención y ha conseguido con algo que no erosiona el sistema que hablemos de algo que sí lo está erosionando, que es la pobreza de la gente. Por otra parte, creo que ante algunas medidas que se han tomado últimamente al pueblo no le queda otra que la desobediencia civil.

¿Qué te pareció la carta del rey llamando a la unidad nacional?

Si lo que quería era parar el independentismo lo que ha hecho es darle alas. Creo que ahora mismo el rey, aunque forma parte de sus funciones, no está legitimado para dar lecciones de unidad y, sinceramente, hay una gran parte del pueblo que no lo considera representante, porque al rey no se le vota. Como figura representativa: me parece bien, que quizá tenga que hacerlo como parte de sus funciones: que lo haga, que a la ciudadanía le importe lo que diga: pues a gran parte probablemente no. También es cierto que el estallido del independentismo catalán en este momento en parte es una maniobra de Artur Mas y de su partido para esconder el fracaso de su política. Mas se está beneficiando de ese debate y ese deseo que existe en muchos catalanes pero que él está manipulando a su favor para tapar sus errores ayudado por el desgaste de la crisis. Quizá haya llegado el momento de afrontar la cuestión de frente pero pienso que sería mejor hacerlo sin la angustia de la crisis que puede encender los ánimos de una y otra parte.

En una situación tan crítica como la actual, ¿qué mensaje positivo podrías extraer?

Que nos ha obligado a tomar conciencia y a implicarnos mucho más, es la única parte positiva. Se están produciendo una pérdida de derechos, de bienestar y de democracia conquistada como no habíamos vivido; eso es terrorífico. Pero por otra parte, está resurgiendo una implicación política que creo que no teníamos. Yo soy el primero, y estoy contento de ser más consciente de lo que está pasando y de querer aportar más y hacer algo más por el país en el que vivo y por la gente con la que me relaciono. Esto nos ha hecho despertar y creo que nos hace más dueños de nosotros mismos, más responsables.

Ahora que tienes más tiempo libre…

(Ríe) No creas, no creas…

¿Cuáles son las aficiones a las que dedicas ese tiempo?

Fundamentalmente a la música, soy batería, ahora tengo un grupo nuevo que se llama Forastero, la lectura y el periodismo.

¿Qué lees?

Me gusta mucho la poesía, que desgraciadamente está muy desprestigiada, es una cosa muy minoritaria y considerada cursilona por una idea que se ha vendido, creo que errónea. Hay poesía muy violenta que te remueve y conmueve por dentro. César Vallejo, T. S. Eliot, Westphalen y e.e. cummings son mis poetas favoritos. Octavio Paz tiene también cosas maravillosas en algunos momentos. También me gusta leer ficción y estoy leyendo, quizás cosas de la edad, más ensayo político y social.

¿Televisión ves?

Sí, sí, me encantan las series y las películas. Estoy enganchado a Bones, El Mentalista también me encanta, soy fanático de Los Soprano o The Wire. Vi hace poco Black Mirror y me pareció, sobre todo el primer capítulo, alucinante. Y me encantan las películas de La Sexta 3. No soy consumidor de programas de televisión actualmente porque hay unos formatos que se repiten mucho, creo que hay ofertas más interesantes a través de la red.

 Fotografía: Carlos García Martínez

Tomado de Jut Down- http://www.jotdown.es/2012/10/javier-gallego-el-periodismo-no-tiene-que-ser-el-cuarto-poder-tiene-que-ser-el-contrapoder/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s